Wednesday, September 2, 2026
Thursday, June 18, 2026
National Museum of African-American History and Culture
The world in 1400 · Slavery was everywhere. · The trade in gold, salt and spices far exceeded the trade in slaves · Slavery was not based on perceptions of race—what was is based on? · Slavery was a temporary status.
The World after 1400 · Slavery because based on perceptions of race. · Enslaved people were considered property and dehumanized. · Slavery was an inherited status and passed down through generations. · Slavery was for life.
I admit I am sickened at the purchase of slaves…. But I must be mumm, for how could we do without sugar or rum? --William Cooper
“to traffic in human creatures, may at first appear barbarous… the advantage of it ….far outweigh{s} all …inconveniences.” William Snelgrave, 1734.
The cultivation of sugar was part of a deadly planation economy that satisfied a growing in the international demand for sugar, A line from a period poem entitle “On Sugar” captures the moral issue: “To me thy tempting white appears, Steep’d in a thousand Negroes tears.”
The prejudice of race appears to be stronger in the states which have abolished slavery than in those where it still exists and nowhere is it so intolerant as in those states where servitude has never been known. --Alexis de Tocqueville. 1835
The United States of America was founded on dissent. American colonists waged a war for the principle that no one—no king, no lord, no president—held the right to rule without the consent of the people. This demand for popular sovereignty grew out of the experience of the founders, who understood the power granted by liberty. It also sprang, in part, form the actions and political philosophies of enslaved men and women, who contested the right of any person to dominate another. Freedom was revolutionary, contagious, and incomplete.
When I behold the frantic and delightful appearance of the country from nature I cannot but reflect on the awful sight to the seen at a place called Gadsdens Wharf of about four thousand poor Africans naked in a manner and lousy. The most distressing sight I ever beheld offered for sale every day at Auction to him who will give the most. --James F. Legate, 1856 Pleasure as resistance Enslaved people claimed their bodies for themselves. Arranging secret dances, they put on their best clothes and displayed a spirt free from bondage. Lynchburg Negro Dance ,by Lewis Miller, about 1853
Adults taught children that one of the greatest acts of resistance was to embrace the joys life can bring. They taught self-esteem and self-expression, in part, through adornment. Taking a small cut of inexpensive cloth, they sewed fine clothing to reflect their sense of self-worth. they made necklaces by piecing together seeds and dying them rich colors. Food, stories, songs and prayers all taught children who they were and how much they were loved.
Once you label me you negate me. --Soren Keirkegaard, 1849.
Our lives matter --Alicia Garza
I am the dream and the hope of the slave. --Maya Angelou
Change will not come if we wait for some other person or … some other time. We are the ones we’ve been waiting for. We are the change we seek. --Barak Obama
The past of value only as it aids in understanding the present; and an understanding of the facts of the problem… is the first step toward its solution __Chicago commission on Race relations.
If now isn’t a good time for the truth, I don’t see when we’ll get to it. --Nikki Giovanni
There is nothing more powerful than a people, than a nation steeped in its history. And there are few things as noble as honoring our ancestors by remembering. --Lonnie G. Bunch III |
Thursday, March 26, 2026
Aguascalientes: Museo Nacional de la Muerte
La concepción de la muerte y su tratamiento varÃa entre los diferentes grupos humanos: cada cultura presenta caracterÃsticas propias que definen un espacio y un tiempo. Para los antiguos habitantes de nuestro territorio no significaba el final de la vida; era parte de ella misma, una nueva etapa la que se llega dependiendo del tipo de muerte que habÃa tenido el invididuo; La guerra, el parto, alguna situación asociada al agua o bien la muerte natural. No se temÃa a la muerte ni a los muertos, por eso se procuraba proteger al difunto ubicándolo en espacios seleccionados que al mismo tiempo permitieran su proximidad para que él también velará por los suyos.
–Mumu
En la década de 1881, como consecuencia de las nuevas disposiciones del gobierno, dos prácticas se volvieron tradición: la costumbre de pedir calavera y los impresos ilustrados con calaveras literarias. Desde algún tiempo atrás gente sencilla con oficios come serenos, papeleritos, boleros, bañeros, carteros y vendedores callejeros ofrecen a sus clientes un verso y un grabado impresos en un pequeño cartón, para solicitarles una dádiva para las festividades especiales como: el Jueve de Corpus una Tarasca, 15 & 16 de septiembre para el fervor patrio, en diciembre un aguinaldo y para finales de octubre y principios de noviembre solicitaban para la tumba, el entierro y la calavera. La costumbre de pedir una calaverita se formalizó desde entonces. Juan Paloma de Miguel definió una clavera come: “Verso festivo que a manera de epitafio se compone dedicado a personas vivas o bien presentando los humorÃsticamente como seres de ultratumba, con ocasión del dÃa de los Fieles Difuntos, el 2 de noviembre.”
–Mercurio Lopez Casillas.
A mediados de siglo XIX desde España se importó la representación de Don Juan Tenoria, drama religioso fantástico de Jose Zorrilla, que estrenó por primera vez el 28 de marzo de 1844 y par diciembre del mismo año se presentó en México. La carga moral y la escena final con fantasmas en el cementerio gustaron tres años después la imprenta del periodic El Calavera publicó la primera edición del pai. En 1855, Zorrilla se estableció en la capital mexicana y durante la intervención Francesa (1863-1867), el emperador Maximiliano lo designó lector de cámara y organizador del teatro de la corte. El 4 de noviembre de 1865, con motivo del cumpleaños de la emperatriz Carlot, se inaugura el gran Teatro Imperial con el reestreno de Don Juan Tenorio. Desde entonces la obra se volvió tradicional para la temporada en todos los teatros de la República.
–Mercurio Lopez Casillas.
![]() | ||
|
| ||
|
![]() |
La muerte del arte y la muerte en el arte
En un mundo en el cual el arte moderno y contemporáneo conciben prácticamente a la obra como un objeto definido finito y por tanto temporal, se marca la era de la muerte del arte. Y esto se debe a que, desde los inicios de la historia de la humanidad, el hombre ha buscado la manera de cambiar las formas de representar sus ideas y su realidad.
Cada nueva propuesta, cada nuevo intento por llegar a la exteriorización del pensamiento y el sentir, tanto como el percibir de su entorno y tiempo, traen en deceso ineludible, estrepitoso y fulminante en la expresión y formas de hacer el arte. Es asà como en ciclos continuos y constantes, el arte es asesinado, muerto por las nuevas generaciones al desconocer que la obra debe servir para la contemplación y posteridad y al redefinirlo como objeto de reflexión y análisis, haciéndola renacer.
–MuMu
La vida y la muerte
Dentro de la cosmovisión prehispánica, la vida y la muerte aparecen Ãntimamente relacionadas. Representaban dos grandes misterios de la existencia. Igualmente fundamentales, eran indivisibles y se concebÃan como la continuidad de ciclo natural, generando asÃ, un pensamiento dual de las cosas. Esto se corroboraba en las estaciones del año, en el dia y la noche, e incluso en la propia piel del jaguar, clara y obscura al mismo tiempo. La muerte, aunque incierta, era vista como extensión de la vida que se extingue para renacer.
El Tzompantli
Es una bandera de craneos o claveras y es un elemento distintivo de las zonas urbanas de Mesoamérica precolombina.
Su uso ritual se podÃa referir a diversas deidades y ello definirÃa su tamaño y extensión asà como el origen de los individuos que debÃan proveer su cabeza para ser colocada en el muro. Por lo general se insertaba en una empalizada que atravesaba transversalmente desde la zona parietal. A la postre también se emplearon las piedras para representarlos pero siempre la remisión era la misma: tributar, rememorar o rendir pleitesÃa a una divinidad.
En todo lo largo y ancho de nuestro paÃs en las distintas zonas arqueológicas encontramos estas estructuras en repetidas ocasiones siendo un enorme referente de la importancia de la inmolación y tributación a las divinidades.
Los cronistas de la colonia en nuestro territorio no dejan un relato unÃsono respecto a su uso y existencia. Tampoco a la cantidad de estos elementos por ciudad ni de cuantos cráneos conformaban a cada una de ellos. Lo cierto es que investigaciones y descubrimientos recientes hechos por el Programa de ArqueologÃa Urbana del INAH determinan la existencia de altares prominentes particularmente en lo que corresponde a la zona arqueológica de Tenochtitlan.
–MuMu
Representación de la muerte en Mesoamérica
Antes de lallegada de los españoles, los diferentes grupos étnicos de Mesoamerican compartÃan de forma general la misma visión del mundo y de la existencia humana. Desde los mayas hasta los aztecas, y en diferentes épocas, estospueblos conformaron una religión que ofrecÃa a sus dioses, enagradecimiento por el sustento y la vida, la vida misma de algunos elegidos a cambio de la prosperidad y el beneplácito de todo el pueblo. Y, aunque existÃan diferencia de criterios para elegir a quienes serÃan el manjar de la fuerzas suprema, muerte por sacrificio era aceptada con estoicismo e, incluso, algunas veces era buscada voluntariamente, ya que se considerable que el sacrificado era la imagen viva del dios y quien se enfrenta a la muerte estaba seguro de convertirse él mismo en dios.
Muchas de esas comunidades consideraban que se nace y se muere para continuar con el proceso de evolución espiritual a través de los nueve estudios del inframundo, hasta llegar al Mictlán, un oscuro infierno azteca donde el señor Mictlantecuhtli reina en compañÃa de su esposa Michtlantechhuatl, la cual habrá de devorar a los hombres para dar origen a la vida y continuar si el ciclo firmando entre la vida y la muerte.
–Jorge H Garcia Navarro.
Expresiones plásticas de pueblo mexicano
Nada revela mejor la idea que el mexicano se forma de la muerte que la representación de la calavera y el esqueleto humano en las artes populares. En esta concepción de misterio de la muerte, juegan un papel importantÃsimo nuestra herencias prehispánicas. Para los habitantes de Mesoamérica, que tenÃan un claro sentido de la inmortalidad y veÃan con cierto fatalismo la existencia, la calavera no era un sÃmbolo de muerte sino de vida. De ellos hemos heredado a través de los siglos esta certeza de que la frontera entre la vida y la muerte es borrosa o no existe.
El mexicano, cuya preocupación principal no el el miedo a la muerte, sino la pesadumbre de una vida permanentemente acompañada por la zozobra, recurre al procedimiento estético de cambiar el sentido simbólico de la forma, artificio importantÃsimo de simbolismo universal que consiste en quitar al esqueleto y la clavera su significado fúnebre y macabro, para convertirlos en seres vivos que compren nuestras penas y alegrÃas, y nos aseguran que la vida se prolonga después de la muerte.
No hay material , por humilde que parezca o de difÃcil manipulación, que se resista a la maestrÃa y a la imaginación fecunda del artesano mexicano. Aquà encontraremos piezas de barro pintando, vidriado or natural; trabajo en madera, lámina, vidrio, cera, papel, azúcar, cartón y piedra de todas clases y, en fin, toda suerte imaginable de objetos rescatados del olvido y de lo más variado usos, para convertirlos en asombro de la vista, regocijo del corazón o acicate de profundas meditaciones.
Alfonso Pérez Romo.
En este lugar de duelo y pena
Regado con el llanto
Ven los mortales con espanto.
Mi lira sena
No suena melodiosa y divertida
Cual ha sonado en tiempo más dichoso,
Yo cantare con eco doloroso.
iNada es la vida!
Nada es, toda es ficción, toda mentira
En toda ella obra la casualidad.
Si queréis conocer la realidad,
Aqui se mira.
¿Ves al cuartero presumir su espada?
¿El sabio con sus ciencias orgulloso?
¿Vestirse de oropel el poderoso?
Aqui son nada.
La joven bella que el amor atiza
Con sus ojo de fuego y de ternura,
Aquà ya hace el triste sepultura,
Hecha ceniza
La huesa, confundida con la huesa,
El polvo, con el polvo confundido,
No hay valiente, no hay sabio distinguido
No hay rico, no hay belleza
Aquà toda es igualdad
Y con silencio profundo,
Está contemplando al mundo.
La terrible eternidad.
–Mariano Camino, siglo XIX








































